El problema es la página en blanco, no la falta de experiencia. Todo el que ha terminado el instituto o la universidad ha hecho cosas que merecen estar en un currículum; simplemente nadie le ha pedido que las describa como las describe un currículum. Así que preguntamos.
Qué estudiaste
Tu título o tu titulación, el centro, los años. Si está terminado, la nota —si la nota es buena—. Si no lo está, la fecha prevista de finalización. Esa es la entrada completa, y en un primer currículum va arriba, porque es lo más grande que has hecho.
Añade una línea de detalle solo si es concreta: el tema del trabajo de fin de grado, una asignatura en la que destacaste, un proyecto con un resultado real. «Asignaturas cursadas: estadística y metodología de la investigación» no es un detalle. «Trabajo de fin de grado sobre calidad del aire urbano a partir de 3.000 lecturas de sensores, calificado con un 8,5» sí lo es.
Un proyecto
No tres. Uno, descrito como es debido: qué era, qué hiciste tú y qué salió de ahí. Un proyecto es donde un primer currículum demuestra lo que un trabajo necesita —terminar algo, trabajar con datos, trabajar con personas— sin necesidad de que un trabajo lo haya demostrado.
Los proyectos de clase cuentan. También cuenta lo que hayas construido u organizado fuera de clase, si lo terminaste.
Un trabajo, cualquiera
La cafetería, la tienda, el verano en un almacén. Quien lee currículums de recién titulados no busca aquí que sea del sector; busca la prueba de que apareciste, de que confiaron en ti y de que fuiste mejorando. Así que escríbelo así:
Disculpándote
Camarera de barra: trabajo de fin de semana para costear mis estudios.
Con pruebas
Camarera de barra (fines de semana): más de 200 clientes por turno en un equipo de dos; a cargo de la apertura y del cierre de caja desde el tercer mes.
Si de verdad nunca te han pagado por nada, usa lo más parecido: un cargo en una asociación, un voluntariado, una responsabilidad habitual en casa o en un negocio familiar. Descríbelo igual.
Dos cosas en las que eres bueno
Dos, y comprobables. Una herramienta, un idioma, un método que hayas usado de verdad: R, Excel, QGIS, «explicar cosas con claridad». No «habilidades comunicativas»: nadie puede comprobar eso en una lista, y lo dice todo el mundo. Los puntos de tu proyecto y de tu trabajo son donde se demuestran las competencias blandas.
Qué buscas
Una frase, arriba, para que quien lee sepa qué hacer contigo: «Busco un primer puesto de analista en sostenibilidad o consultoría ambiental». Eso convierte un currículum en una candidatura.
Qué no hacer
No te inventes unas prácticas. No enumeres todas las asignaturas. No escribas «apasionado»: a nadie lo han contratado por ser apasionado en un currículum. No pases de una página. Y no mandes el mismo primer currículum a todas las ofertas; una vez que existe, adaptarlo a cada puesto es la siguiente destreza que hay que aprender, y la que consigue respuestas.